Martes, 20 Diciembre 2016 12:00

ANATOMIA DE LA INSPIRACIÓN

A LA INSPIRACIÓN HAY QUE LLAMARLA

Cada proyecto que desarrollamos en el estudio tiene su propia dimensión, todos tienen perfiles únicos: premisas, historia, presupuesto y objetivos diferentes. Incluso en el planteamiento y diseño de dos proyectos para dos empresas similares que comienzan su actividad al mismo tiempo y en el mismo lugar, el ¿qué, para qué y con qué? los convierten en diferentes en algún aspecto esencial. Esto no es, ni evidentemente debería ser, nuevo ni original.

Para cuantificar en medidas de tiempo mensurables los plazos de realización de cada proyecto, algo básico para estructurar el imprescindible timing que marca la actividad tanto del cliente como del estudio, la experiencia me permite realizar una composición bastante exacta de cada una de las fases principales, excluyendo las reuniones previas, y que me parece interesante compartir aquí porque considero que aporta información a las personas interesadas en la actividad profesional del diseño.

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Un proyecto habitual consiste, por ejemplo, en el diseño de imagen corporativa para una Pyme, cuya estructura de actuación la he dividido en 4 fases (otros proyectos como restyling de logo, cartelería, catálogo, website, packaging o naming, son actuaciones que se ajustan a otras fases):

FASE 1. ANÁLISIS. 3 días.

Con el briefing sobre la mesa, comenzamos a investigar lo que existe o existió en su mercado, cómo se llama, cómo es, qué ofrece, cómo se comunica, dónde y cuánto tiempo lleva desarrollando su actividad, sus valores. Identificamos a los líderes y a los principales peces piloto. Hacemos comparativas y buscamos huecos.

FASE 2. BÚSQUEDA. 2 semanas.

Una vez que conocemos por un lado lo que existe, por otro lo que se pretende con el proyecto y por otro a dónde queremos evitar ir, comienza la fase más larga, que consiste en abrir diferentes vías de trabajo paralelas; cada una de ellas partiendo del planteamiento más conservador al más experimental. Son horas y horas de contraste, de ensayo, de repaso de documentación gráfica, de derivaciones y similitudes, de flirteo con el absurdo, de variables infinitas alrededor de conceptos. Mucho papel, mucha palabra, mucha idea, mucho rotulador.

FASE 3. HALLAZGO. 2 días.

Este punto es conciso, rotundo e iluminador. Es la fase más corta y el análisis del alcance de sus posibilidades es generalmente rápido, pero también es impredecible y su aparición puede retrasarse o resultar ser un espejismo.

FASE 4. DESARROLLO. 1 semana.

El diseño de cada uno de los elementos de comunicación corporativa: papelería, flota móvil, señaléctica, rótulos, firmails, portadas y plantillas para ppt y word se desglosan en un manual de uso junto con su despiece y características de reproducción. Tras la finalización de la cuarta fase se diseña la presentación del proyecto.

Por lo tanto, el plazo de presentación del diseño de la imagen corporativa para una Pyme lo tenemos cuantificado, con una aproximación del 90%, en 1 mes a partir de la firma. A continuación se ponen en marcha una serie de variables no cuantificables derivadas de la demora en la aceptación del proyecto, las posibles modificaciones y la fabricación de los elementos.

Con este desglose, en el que hemos visto de una manera esquemática como es la evolución de un proyecto en el estudio, desde que entra hasta que se presenta al cliente, espero haber acercado un poco más el trabajo creativo a aquellas personas interesadas en nuestra profesión.