Domingo, 09 Noviembre 2014 17:45

El diseñador gráfico es un aliado de la empresa

COMENTARIOS ACERCA DE LA RELACIÓN ENTRE CLIENTE Y DISEÑADOR

En la década de los ochenta existía esa visión equivocada del diseñador como prototipo de la bohemia y con efluvios de artista caprichoso y extravagante. Hoy, el diseñador gráfico es un profesional especializado e imprescindible para la comunicación de cualquier entidad, de hecho, su presencia en el mercado sería invisible sin la objetiva creatividad del diseñador.

Piense usted en cualquier marca de cualquier sector: refrescos, automóviles, banca, calzado, chocolates, deporte, fast-food, informática, relojes, lencería… se sostienen en su memoria gracias al desarrollo de la visión del diseñador: su trabajo consiste en hacer realidad esa mezcla de ingredientes del briefing como son los objetivos, el target, timing, riesgo, condicionantes, comunicación, gustos, modas, empatía, psicología, arte, sociología, economía, técnica, etc.

aliado 01

Todo esto debería sonar a lugar común para cualquier persona que considere al marketing como imprescindible para la comunicación de su empresa en lucha por el liderazgo. Pero la realidad es que todavía no es así, me refiero específicamente al diseño gráfico en Vigo y Galicia en general: existe un equívoco muy habitual en la valoración del punto de vista del diseñador gráfico. Sobre todo en las pymes.

aliado 02

Es muy común, ante la necesidad inevitable de reclamar sus servicios para desarrollar la imagen corporativa de nuestro nuevo negocio, o rediseñar el logo porque se ha quedado anticuado, o realizar un cartel, el stand para una feria, un catálogo o una etiqueta, el que adoptemos una actitud a la defensiva ante sus opiniones y puntos de vista. Me explico.

Cada diseñador tiene una manera de trabajar que lo distingue de los demás. Echándole un vistazo a sus trabajos podemos elegir al que mejor se adapte a nuestra visión de como queremos alcanzar nuestros objetivos, porque sólo existe un objetivo pero existen diferentes medios de llegar a él. Esto lo tenemos claro. Como ejemplo podemos visitar el espacio web del estudio del diseñador gallego Rafa Cáccamo. Elegimos a este en concreto u otro porque nos gustan sus trabajos: esos logos, esos catálogos, esos carteles nos llaman la atención y nos gustaría que fuera él el que se encargara de dar forma a nuestra necesidad. Lo tenemos claro, pero…

aliado 03

… Una cosa es eso que tanto me gusta e interesa de lo realizado para los demás y otra muy distinta lo qué es para mi empresa. Vaya! esta actitud tiene su lógica, pero a veces entra en bucle y acaba paralizando lo que en un principio era de vital importancia para evolucionar.

aliado 04

Nos ponemos en contacto con el diseñador y valoramos su presupuesto. Puntualizar que, exceptuando ciertos diseñadores y grandes estudios, los honorarios de un diseñador gráfico profesional suelen ser similares y asequibles. Le contamos lo que necesitamos, respondemos a sus preguntas, intercambiamos impresiones y esperamos el resultado. En este primer paso es dónde reside, habitualmente, una gran parte del error que acabará desviando el rumbo del proyecto. ¿Le decimos realmente lo que necesitamos o le contamos, sin darnos cuenta, lo que nos gustaría necesitar? ¿Le estamos imponiendo una lista de premisas equivocadas? ¿Es correcto el enfoque con el que visualizamos nuestra necesidad? Todo esto viene a cuento porque la base del proyecto consistirá en la información que le entreguemos al diseñador.

aliado 05

Cuando nos reunimos para ver el resultado resulta que a veces no es lo que esperábamos. Pero ¿qué es lo que realmente esperábamos? ¿acaso no es una propuesta en la línea de sus trabajos tan interesantes? ¿será que no le contamos lo que realmente necesitamos y, sin darnos cuenta, estábamos jugando a soñar, divagando? ¿queremos diferenciarnos o en realidad queremos mantener una presencia discretamente elegante? ¿somos conscientes de si tenemos en realidad miedo a ser diferentes o a comunicarnos con el mercado?

aliado 06

Si le mostramos nuestra realidad: lo que somos, dónde estamos y adónde queremos llegar, todo será más fácil. La confianza es básica, útil y rentable. Para cada situación existen diferentes herramientas, diferentes procesos y diferentes resultados. Una ligera desviación en la información aportada puede convertir en fallido un proyecto.

aliado 08

Hoy el diseñador vive diariamente en el caldo de cultivo de la creatividad internacional. Es permeable y sensible a todo lo que ocurre a su alrededor. Le llega continuamente información de dónde, cómo y para qué se está utilizando esta tipografía, este color, esta forma, esta herramienta digital o manual, este tipo de fotografía, este concepto. Conoce la actualidad en materia de información sobre identidad corporativa aplicada. Hoy el diseñador habla el mismo idioma que nosotros, ya seamos empresarios, políticos o gestores. Si nos gusta su trabajo y le explicamos nuestra necesidad: posiblemente acertará. Confiar en su criterio es confiar en un profesional especializado.

aliado 07

Habitualmente necesitamos matizar y ajustar el proyecto presentado, acercarlo a nuestro escenario de gustos, cultura y experiencia, pero hagámoslo siempre con lucidez, porque con un capricho innecesario podemos restar equilibrio y eficacia al resultado final. No sería ni la primera vez ni la última en que rizando el rizo de las variantes nos pasamos tres meses de cambios para acabar volviendo al principio. Debemos de tener siempre presente que el diseñador antes de llegar a una conclusión ya ha contemplado decenas de variables posibles. Aunque nos parezca que su propuesta es una rareza inviable para nuestra empresa, la realidad es que ha buscado soluciones desde un punto de vista más avanzado (innovación) que el nuestro y que con el paso de los días acabaremos comprendiendo. Acostumbrémonos a escuchar los argumentos del diseñador porque es nuestro aliado. Saldremos ganando.

© Rafa Cáccamo, 2014